FUNDACIÓ MIGUEL ROSA MORÁN

Noticias

A medida que envejecemos es normal experimentar algunos cambios en la memoria o en la rapidez mental. Sin embargo, cuando estos cambios interfieren en la capacidad para tomar decisiones de forma autónoma es cuando hablamos de pérdida de autonomía cognitiva.

Es un proceso no muy frecuente a partir de los 65 años, pero cuando ocurre impacta directamente en la calidad de vida, la independencia y las relaciones personales. En estos casos suele existir alguna enfermedad neurológica o de otro tipo que afecta al sistema nervioso de manera secundaria. Comprender qué ocurre y cómo acompañarlo es clave para favorecer un envejecimiento saludable, digno y respetuoso.

¿Qué es la autonomía cognitiva y por qué es tan importante?

La autonomía cognitiva es el funcionamiento con calidad de las funciones cerebrales. En un concepto funcional complejo por la cantidad de variables que afecta y por ser el cerebro el órgano que lo soporta. En una persona podemos resumirlo en:

  • Comprender información.
  • Valorar opciones. Lo que implica que hemos de generarlas previamente.
  • Anticipar consecuencias. Prever qué ocurrirá
  • Expresar preferencias propias.
  • Tomar decisiones. Tener en cuenta el contexto

Para que lo anterior se dé hemos de tener el resto de funciones cognitivas con unas garantías mínimas de funcionamiento. No se trata solo de memoria, también la atención, el razonamiento, la planificación y el pensamiento crítico han de estar y coordinarse para decidir. Cuando estas capacidades disminuyen, la persona puede empezar a depender de otros para decidir aspectos importantes de su vida.

Consecuencias de la pérdida de autonomía cognitiva en personas mayores

En las personas mayores puede manifestarse con la dificultad para tomar decisiones incluso sencillas y suelen ir acompañados de un impacto emocional significativo como inseguridad, pérdida de confianza, miedo a equivocarse, dependencia emocional, tristeza apatía o síntomas depresivos.

Cambios cognitivos más frecuentes

  • Dificultad para tomar decisiones, incluso sencillas.
  • Olvidos que interfieren con la organización diaria.
  • Menor capacidad para adaptarse a cambios.
  • Problemas para evaluar riesgos o detectar engaños.
  • Dificultades de atención y concentración.

Consecuencias sociales y funcionales

  • Pérdida de independencia en tareas como:
    • Manejo del dinero.
    • Control de la medicación.
    • Trámites administrativos.
  • Mayor riesgo de estafas y abusos.
  • Aislamiento social.
  • Conflictos familiares por la toma de decisiones, especialmente cuando empieza a ser cuestionada por el entorno

La toma de decisiones es el ámbito que más impacta en la autonomía personal porque “poder decidir” está muy relacionado con “libertad” y cuando esto se afecta se altera todo. Por ejemplo, en lo referido a salud puede resultar muy difícil comprender diagnósticos, seguir tratamientos, valorar riesgos, etc. pero de esto hablamos en el próximo post, qué podemos hacer y cómo afecta a nuestra vida más directa.