¿Cuáles son los beneficios del ejercicio regular y cómo podemos comenzar a incorporarlo en nuestra vida diaria? Exploremos esta pregunta y cómo se relaciona con nuestra salud a medida que cumplimos años.

Beneficios del ejercicio físico 

Los beneficios del ejercicio físico son numerosos y afectan de alguna manera a todos nuestros sistemas corporales. Si bien esta lista no es exhaustiva, aquí hay algunas áreas clave

Músculos y articulaciones 

El ejercicio físico es clave para mantener huesos, músculos y articulaciones saludables. Según la OMS, el ejercicio regular puede retrasar la pérdida de densidad ósea que puede ocurrir a medida que tenemos más edad, reduciendo el riesgo de caídas y mejorando el equilibrio.

Condiciones crónicas 

Muchas condiciones crónicas pueden prevenirse o mejorarse incorporando ejercicio físico. Cuando pensamos en la artritis o las afecciones reumáticas, puede parecer que el descanso y la inactividad son mejores para reducir el dolor. Sin embargo, el uso estratégico del ejercicio regular puede ayudar a controlar el dolor y la inflamación asociados con estas afecciones  Otras condiciones que pueden beneficiarse del ejercicio incluyen el dolor de espalda y la fibromialgia.

Los vasos sanguíneos y el corazón sanos también contribuyen a una buena salud general, y el ejercicio físico puede ayudar a controlar la presión arterial y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

En general, la resistencia del organismo y la fuerza pueden mejorar para muchas condiciones crónicas a través del ejercicio.

Salud cerebral 

¿Sabías que el ejercicio físico puede tener un efecto positivo en la salud del cerebro? Procesos como el pensamiento, el aprendizaje o las denominadas funciones ejecutivas pueden “decaer” en su eficiencia. Se ha demostrado que el ejercicio mantiene estas habilidades afiladas. Mantenerse físicamente activo puede reducir los cambios en el cerebro que contribuyen a sufrir algún tipo de deterioro cognitivo.

Además, hacer que su cuerpo se mueva puede ayudar a reducir los síntomas de ansiedad y depresión, que se han vuelto cada vez más comunes en la población.

Cómo empezar con el ejercicio 

Comenzar a hacer ejercicio como adulto mayor puede parecer abrumador si aún no forma parte de su vida diaria. Aquí hay algunas recomendaciones para que las personas mayores comiencen a retomarlo o incorporarlo en su día a día.

  1. Consulte a su médico: siempre ha de ser la primera opción antes de comenzar. Su médico conoce sus condiciones de salud existentes, por lo que puede valorar sus posibilidades de inicio.
  2. Comience suavemente: para los adultos mayores, se recomienda 150 minutos de ejercicio moderado por semana, que incluya tonificar músculos y equilibrio. Pero recuerde que quien mejor le puede asesorar en la frecuencia e intensidad que necesita son los profesionales cualificados para ello, como fisioterapeutas o graduados en ciencias del deporte.
  3. Encuentre algo que disfrute: es más probable que se ciña a una actividad de ejercicio que disfrute. Algunas opciones populares incluyen caminar y hacer jardinería. Los aeróbicos acuáticos pueden ser una opción, si están disponibles cerca de usted. Incorporar el ejercicio a las actividades que ya disfrutas también puede ser motivador. Por ejemplo, considere hacer ejercicios de silla durante las pausas comerciales mientras mira televisión.

¡Aproveche los beneficios del ejercicio este verano incorporando actividad física regular en su vida diaria!